Durante la fase de implementación del proyecto de intervención, una de las actuaciones puestas en práctica ha sido la incorporación de una rutina visual estructurada de la sesión de hipoterapia. En esta entrada os cuento cómo ha sido la experiencia de aplicación de la medida, los ajustes que hemos ido realizando con su uso y mi reflexión personal sobre el impacto que está teniendo en los usuarios.
Los objetivos de esta actuación son:
- Aumentar la capacidad de los usuarios para anticipar las fases de la sesión mediante apoyos visuales.
- Incrementar el tiempo de atención sostenida de los usuarios durante la sesión.
- Favorecer un clima de mayor calma y previsibilidad durante las transiciones entre actividades.
Las rutinas visuales se han hecho en dos formatos, uno con pictogramas y otro con imágenes reales, de este modo podíamos utilizar con cada usuario el que mejor se adapte a sus necesidades (os dejo ambos en un pdf). Ambas rutinas las tenemos impresas y plastificadas, de modo que sean accesibles siempre que se requiera de ellas.
Al inicio de cada sesión (en la que se considere necesario su implementación), se presenta el panel visual acompañado de explicaciones orales sencillas acerca de las distintas fases de la sesión: saludo, calentamiento, ejercicios o jugar con el recorrido, paseo y despedida. En función de cada usuario, se decide si realizar esta actuación antes de subir al caballo o una vez se han montado en él, ya que en muchos casos, el movimiento de Capi (el caballo), actúa como regulador de las emociones, principalmente de la ansiedad, rabia o agitación.
Durante la sesión, se recurre al panel antes de cada cambio de actividad, es decir, en las transiciones. Adicionalmente, si durante la sesión detectamos distracciones o pérdidas de atención, se recurre de nuevo a la rutina visual para reconducir el foco de atención, de modo que el usuario sea consciente del momento en el que se encuentra.
Al final de la sesión, revisamos la rutina y actividades realizadas, reforzando verbalmente los logros del día.
Como equipo, nos comprometimos a utilizar la rutina visual de manera consciente, evitando siempre que sea viable cambios en el orden de las actividades, con la finalidad de generar seguridad y constancia en los usuarios. También, ajustamos la cantidad de información ofrecida según el perfil del usuario (anticipación completa, instrucciones paso a paso, transiciones más explícitas, etc.). Para favorecer la integración de este nuevo elemento, hemos cuidado que el lenguaje que lo acompañe sea sencillo y motivador.
Además, siempre que se recurre a la rutina visual, registramos la respuesta de los usuarios en el diario de campo y en una plantilla (os dejo una completada a modo de ejemplo en otro pdf), de este modo, podemos tanto valorar su eficacia, como realizar ajustes progresivos y yo puedo completar el reto 4.
Con las semanas que llevamos implementado esta actuación, ya hemos iniciado el proceso de evaluación y hemos detectado lo siguiente:
- En la mayoría de los usuarios hemos registrado mejor comprensión de la estructura de la sesión.
- Se han reducido las preguntas repetitivas tales como “¿Qué toca ahora?”
- Hemos apreciado mayor atención durante las explicaciones iniciales y una disminución de la inquietud durante las transiciones.
- Aquellos usuarios que suelen presentar más impulsividad, el panel visual ha actuado como elemento regulador, especialmente cuando se usa a lo largo de la sesión.
A nivel personal, me encuentro muy satisfecha con la implementación de la rutina visual, pese a ser algo sencillo ha repercutido de forma muy positiva en los usuarios y ha sido sencillo de implementar en la dinámica del centro.
Con los resultados que estamos teniendo, se confirma la importancia de la estructuración y la anticipación en las dinámicas de las personas que sienten incertidumbre ante lo desconocido o en los cambios. Aunque las sesiones ya contaban con una estructura implícita (que se repite cada semana), hacerla explícita mediante apoyos visuales ha supuesto una mejora clara en la comprensión y la autorregulación de algunos usuarios.
Esta actuación me ha permitido comprobar cómo pequeñas adaptaciones, basadas en principios psicopedagógicos, pueden tener un impacto significativo sin alterar la esencia de la intervención terapéutica ni el vínculo emocional con los usuarios, los profesionales y el caballo.
Os dejo también por si os interesa bibliografía relacionada con el tema de la entrada.
Chatlen, E.V. (2024). THE EFFECTS OF USING VISUAL ACTIVITY SCHEDULES FOR INDIVIDUALS WITH AUTISM: A SYSTEMATIC REVIEW (Thesis). University of Georgia. https://openscholar.uga.edu/record/5610?v=pdf
Liang, Z. (2024). CHECK Visual Schedules to Support Individuals on the Autism Spectrum. Intervention in School and Clinic 60(4), 228-235. https://doi.org/10.1177/10534512241300157
Selman, S.B. y Dilworth-Bart, J.E. (2023). Routines and child development: A systematic review. Journal of Family Theory & Review, 16(2), 272-328. https://doi.org/10.1111/jftr.12549
Thomas, N., y Karuppali, S. (2022). The Efficacy of Visual Activity Schedule Intervention in Reducing Problem Behaviors in Children With Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder Between the Age of 5 and 12 Years: A Systematic Review. Soa–ch’ongsonyon chongsin uihak = Journal of child & adolescent psychiatry, 33(1), 2-15. https://doi.org/10.5765/jkacap.210021
Rutina visual:
Hoja de registro:
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Debatecontribution 0en Implementación de la rutina visual en las sesiones de hipoterapia (Reto 4.2)
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