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Refuerzo positivo específico en hipoterapia para fomentar el vínculo (Reto 4.4)

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Refuerzo positivo específico en hipoterapia para fomentar el vínculo (Reto 4.4)

La última de las actuaciones diseñadas para la implementación en el proyecto es la que os vengo a relatar en esta entrada. Una de las necesidades que he detectado desde el inicio de las prácticas es la conducta de algunos usuarios. Han presentado oposición, interrupciones, dificultad para seguir instrucciones y, en algunos casos, conductas disruptivas. Para trabajar esta necesidad, he presentado una actuación sencilla pero de gran impacto “refuerzo positivo específico” para aumentar así conductas adaptativas, como escuchar, esperar o…
La última de las actuaciones diseñadas para la implementación en el proyecto es la que os vengo a relatar…

La última de las actuaciones diseñadas para la implementación en el proyecto es la que os vengo a relatar en esta entrada. Una de las necesidades que he detectado desde el inicio de las prácticas es la conducta de algunos usuarios. Han presentado oposición, interrupciones, dificultad para seguir instrucciones y, en algunos casos, conductas disruptivas. Para trabajar esta necesidad, he presentado una actuación sencilla pero de gran impacto “refuerzo positivo específico” para aumentar así conductas adaptativas, como escuchar, esperar o aceptar cambios, y con ello, reducir conductas disruptivas sin comprometer el vínculo terapéutico. 

El objetivo principal de esta actuación es reducir la frecuencia de conductas disruptivas durante la sesión, promoviendo así respuestas más adaptativas y manteniendo un clima emocional positivo, sin comprometer el vínculo terapéutico. 

Esta actuación se ha implementado de manera transversal a lo largo de las sesiones de hipoterapia, que os recuerdo, se realizan de forma individual, integrándose de forma natural en la dinámica habitual del centro. En función de las características de cada usuario, los profesionales establecen previo al inicio de la sesión, una serie de conductas objetivo a reforzar, como pueden ser esperar turno para subir al caballo, aceptar un cambio de actividad, escuchar instrucciones, regularse tras una pausa, etc. 

Durante el desarrollo de la sesión, cuando aparece la conducta esperada, el refuerzo positivo se aplica de forma inmediata, específica y verbalmente, describiendo claramente la conducta que ha realizado el usuario y su impacto positivo en la sesión y en Capi (el caballo). 

Evitamos que los elogios sean genéricos (por ejemplo, ¡muy bien!), priorizamos usar un lenguaje claro, breve y que se ajuste al nivel de comprensión del usuario. En aquellos casos, que el usuario requiere de un apoyo visual, se acompañan las palabras de gestos o tarjeta de conducta conseguida. 

Al final de la sesión, realizamos de nuevo, una breve devolución positiva, recordandole a él/ella y a su familia, las conductas adaptativas que ha conseguido ese día. 

Todos los profesionales del equipo acordamos aplicar el refuerzo de manera coherente y consciente, evitando diferencias significativas entre nosotros que pudieran generar confusión en el usuario. También, acordamos reforzar “mini logros”, especialmente en aquellos usuarios con alta impulsividad o dificultades de regulación emocional. Consideramos que cada paso, es un progreso dentro de un largo camino y que debíamos reconocerlo como algo positivo. 

En cuanto a la evaluación de esta medida, para el seguimiento estamos recurriendo a diarios de campo y fichas de evaluación (os la dejo terminada en esta entrada), en los cuales recogemos las conductas disruptivas y adaptativas, el número de refuerzos aplicados, si las conductas objetivo se mantienen o no, etc. 

Los resultados obtenidos hasta la fecha, indican una disminución progresiva de conductas como la oposición verbal, la dificultad para aceptar límites o las interrupciones. En general, también estamos observando una mejora del clima emocional de las sesiones (ligado también a la actuación explicada en la entrada anterior). Son varios los usuarios en los que está mejorando su participación activa y una mayor disposición a retomar la actividad en la que estaban tras las pausas de regulación. 

Desde mi punto de vista como estudiante de psicopedagogía, esta experiencia me está confirmando la eficacia del refuerzo positivo específico como estrategia socioeducativa para la mejora de la conducta. En el caso concreto de la hipoterapia, esta aplicación adquiere un valor añadido, ya que permite establecer límites y normas desde el cuidado y el cariño, evitando medidas punitivas que podrían dañar el vínculo terapéutico. 

A nivel personal, he podido tomar conciencia de la relevancia del lenguaje, del valor que ofrece el refuerzo positivo y de la necesidad de adaptar cada intervención a cada usuario. Por ejemplo, tenemos un usuario que oír su nombre le genera mucho malestar, ya que lo asocia a algo negativo y con esta medida, estamos consiguiendo que acepte su nombre. También, tenemos otro peque de 6 años con muchas dificultades con las letras, y reforzarle específicamente lo que hace bien en lugar de decir únicamente ¡bien hecho!, estamos notando que le ayuda a seguir trabajando. 

Como os he mencionado anteriormente, os dejo el registro completo del caso de N., en el podréis ver las conductas observadas durante una sesión, las anotaciones que realizamos, etc. En la realidad se hace mucho más de lo que dejamos por escrito, pero nos ayuda a valorar evoluciones, adaptar las actuaciones y a evaluar el programa en su conjunto. 

Con esta entrada, cierro la serie de “actuaciones del proyecto de intervención”, pero en general, me gustaría destacar que está siendo un proceso complejo pero reconfortante. Creo que las actuaciones son coherentes con los principios metodológicos del proyecto y son herramientas eficaces para favorecer la autorregulación y el bienestar de los usuarios dentro de un entorno terapéutico seguro y respetuoso. 

Os dejo también hoy bibliografía sobre la temática tratada en la entrada. 

Bermello Murillo, M. del P., Arteaga Párraga, N. M., Navia Sánchez, N. C., y Rezabala Cedeño, Y. M. (2023). La pedagogía del amor y la ternura para la humanización de la práctica educativa. Episteme Koinonia: Revista Electrónica de Ciencias de la Educación, Humanidades, Artes y Bellas Artes, 6(12), 219-236. https://doi.org/10.35381/e.k.v6i12.2561

Parsonson, B.S. (2012). Evidence-based Classroom Behaviour Management Strategies. KAIRARANGA, 13(1), 16-23.

Pérez, P., Gil, H., Artola, A., Royer, D. J., y Lane, K. L. (2023). Behavior-specific praise: empowering teachers and families to support students in varied learning contexts. Preventing School Failure: Alternative Education for Children and Youth, 67(2), 83-90. https://doi.org/10.1080/1045988X.2023.2181303

Rafi, A., Ansar, A. y Sami, M. (2020). The Implication of Positive Reinforcement Strategy in dealing with Disruptive Behaviour in the Classroom: A Scoping Review. Journal of Rawalpindi Medical College, 24(2), 173-179. https://doi.org/10.37939/jrmc.v24i2.1190

A continuación, os dejo la hoja de registro completa.

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